Preparar ofertas y presupuestos
Buscar proyectos comparables, recuperar partidas y generar un primer borrador editable a partir de CRM, ERP y documentación histórica.
Conectamos datos, herramientas y modelos de IA para reducir trabajo manual y convertir procesos dispersos en flujos medibles.
Analizar un procesoProcesos con suficiente volumen, información digital y un resultado que pueda definirse y comprobarse. La tecnología se elige después de entender el flujo.
Puede leer, clasificar, buscar, resumir, generar borradores, comparar, activar reglas, actualizar sistemas y escalar excepciones a una persona.
La solución gana valor cuando conecta fuentes, casos de uso y departamentos bajo una lógica común de integración y control.
Los siguientes ejemplos muestran el tipo de problema, sistemas y resultado que puede formar parte de un proyecto.
Antes de desarrollar el flujo completo reducimos incertidumbre con pruebas acotadas sobre datos y ejemplos reales.
Precisión, cobertura, fuentes y comportamiento ante casos no respondibles.
Modelos, prompts, recuperación documental, herramientas y guardrails.
API, tokens, infraestructura y llamadas por documento, conversación o usuario.
Volumen, contexto, concurrencia, latencia y mantenimiento.
No planteamos una migración por defecto. Primero comprobamos qué puede conectarse, reutilizarse o mejorarse.
Es el uso combinado de reglas, integraciones, datos y modelos de inteligencia artificial para ejecutar tareas, interpretar información y mover un proceso entre sistemas con menos intervención manual.
Suelen ser buenos candidatos los procesos frecuentes, repetitivos, digitales y medibles: documentos, emails, CRM, reporting, solicitudes, incidencias, ofertas, seguimiento o consolidación de datos.
La automatización tradicional funciona muy bien con reglas claras y datos estructurados. La IA añade valor cuando hay lenguaje, documentos, clasificación, extracción, búsqueda semántica o decisiones que requieren interpretar contexto.
Sí, cuando existen APIs, conectores, permisos o mecanismos de integración adecuados. Antes de desarrollar validamos las restricciones técnicas y de seguridad.
Probamos con ejemplos reales y casos límite, medimos calidad, errores, coste unitario y comportamiento a escala antes de ampliar el despliegue.
Descríbenos la entrada, qué ocurre hoy, qué herramientas intervienen y qué resultado quieres mejorar. Valoraremos si tiene sentido automatizarlo.